IV.- Quevedo y el conceptismo.
4.1.- Definición del conceptismo.
Estética literaria del Barroco que propugna, cortesanamente, dificultar la comprensión de lenguaje literario al pueblo llano. Como tal, resulta un producto del arte científico e intelectual propugnado por el Manierismo y una consecuencia del agotamiento de los modelos clásicos de prosa y verso establecidos por el Renacimiento y de los cánones prescritos por
Su máximo representante fue Francisco de Quevedo y Villegas (Madrid, 1580-1645), frente al "culteranismo" de Luís de Góngora (Córdoba 1561-1627). En el conceptismo primaba el fondo sobre la forma, al contrario que en el culteranismo.
4.2.- Biografía de Quevedo.
Nació en Madrid en el mes de septiembre de 1580. Físicamente sufría una leve cojera y una exagerada miopía que le obligaba a llevar anteojos.
Estudia, con la alta sociedad de su tiempo, en la universidad de Alcalá de Henares, donde conoce al duque de Osuna. En esta época se imprime su primer soneto y aparecen sus primeras obras en prosa. Destaca por su viva inteligencia, aprendiendo diversas lenguas: griego, latín, árabe, hebreo, francés e italiano. Se le considera en su tiempo como el español que más idiomas extranjeros hablaba.
En los primeros años del siglo XVII pasa a estudiar a la universidad de Valladolid, donde comienza a componer sus primeros escritos jocosos o burlescos.
Entre 1603 y 1608 escribe la que sería su obra cumbre "El buscón". Quevedo parte al sur de Italia, como consejero del duque de Osuna, virrey de Sicilia, a quien le dedicará un relato: "El mundo por de dentro". Al caer en desgracia el duque, Quevedo sufre las consecuencias políticas del cambio, siendo encarcelado en Uclés (Cuenca). Más tarde, aquejado de enfermedad grave, es llevado a su finca,
Al morir Felipe III, Felipe IV asciende al trono de España y nombra al conde-duque de Olivares a quien dedica su "Epístola satírica y censoria" con clara intención de ganarse su aprecio y volver a la actividad política.
Mientras tanto, aprovecha para publicar textos escritos con anterioridad algunas de las obras burlescas de su juventud, bajo el título de "Juguetes de la niñez y travesuras del ingenio". Y escribe un libelo satírico titulado "El chitón de las tarabillas" (en el que defiende la desastrosa política monetaria del conde-duque de Olivares), que le hace ganar el aprecio de Felipe IV que le nombra su secretario.
Coincidiendo con la grave crisis económica que desencadenó la política del conde-duque, cae en desgracia por segunda vez, es detenido y encarcelado nuevamente, esta vez en el convento de San Marcos de León, donde pasa mil penurias durante cuatro años.
Quevedo ha sido uno de los grandes genios de la literatura Su capacidad para valerse del lenguaje es difícilmente superable. Su vida osciló entre una visión sarcástica o burlesca de la realidad, y una visión muy estoica y senequista de la existencia. Fue capaz de cultivar una poesía popular, a ratos chocarrera y tabernaria, satírica y burlesca, al mismo tiempo que escribía una poesía llena de belleza formal, o prosa culta y metafísica. Buena muestra de este segundo aspecto de su obra, serían "La cuna y la sepultura", "La política de Dios" y muchos sonetos profundos y trascendentes.
Quevedo es el máximo representante de la corriente "conceptista", frente al "culteranismo" de Góngora, que no se libró de algún poema satírico.
Pero lo que es verdaderamente interesante en Quevedo es su lenguaje casi moderno, utilizando vocablos, que no se han quedado obsoletos, que se continúan utilizando con toda su fuerza expresiva. Su lectura, por tanto, se hace fácil, y su estilo sorprendente por lo actual. Valgan algunos ejemplos que hoy pueden ser oídos, “bar” , “parada de autobús”, "mojones", "pendejos", "gorreros", etc.
Quevedo era un hombre desengañado de muchas cosas, entre otras de las mujeres, a las que deseaba alegres, pero a ser posible "sordas y tartamudas". Muchas veces se refiere a ellas de forma despectiva y a juzgar por su temática, más que frecuentar círculos familiares, conoció los ambientes prostibularios y marginales de su época, a los que llegaba atraído por el sexo pero dominado por su misoginia.
Fallece en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) en 1645.
4.3.- Clasificación de su obra.
Obras
Obras políticas:
· “Política de Dios, gobierno de Cristo” y “tiranía de Satanás”, cuya primera parte fue quizá escrita hacia 1617 (en la dedicatoria a Olivares, de 1626, intenta extraer una doctrina política de los Evangelios. La segunda parte se publicó en 1655.
· “Vida de Marco Bruto”, 1644, glosa de la vida correspondiente al famoso asesino de César escrita por Plutarco, escrita con algebraico rigor y una elevación de estilo conceptista poco menos que inimitable.
· “Mundo caduco y desvaríos de la edad” (escrita en 1621, editada en 1852)
· “Grandes anales de quince días” (1621, ed. en 1788), análisis de la transición entre los reinados de Felipe III y Felipe IV.
· “Lince de Italia y zahorí español “(1628, ed. en 1852).
· “El chitón de Tarabillas” (1630), que defiende las disposiciones económicas del Conde-Duque de Olivares, de quien luego se distanciaría.
· “Execración contra los judíos” (1633), alegato antisemita que contiene una velada acusación contra don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares y valido de Felipe IV.
Obras ascéticas:
· “Providencia de Dios”, 1641, tratado contra los ateos que intenta unificar estoicismo y cristianismo.
· “Vida de san Pablo”, 1644.
· “Vida de Santo Tomás de Villanueva”, 1620.
Obras filosóficas
· “La cuna y la sepultura” (1635).
· “Las cuatro pestes del mundo y los cuatro fantasmas de la vida “(1651).
Crítica literaria:
· “La aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día” (1631), satírica embestida contra los poetas que usan el lenguaje gongorino o culterano.
· “La culta latiniparla” (1624), burlesco manual para hablar en lenguaje gongorino.
· “
· “Cuento de cuentos” (1626), reducción al absurdo de los coloquialismos más vacíos de significado.
Obras festivas:
· “Premática y aranceles generales que ha de guardar las hermanitas del pecar, hechas por el fiel de las putas”, “Consejos para guardar la mosca y gastar la prosa”, “Premática del tiempo”, “Capitulaciones matrimoniales” y “Capitulaciones de la vida de
· “Cartas del caballero de
Obras satírico-morales:
Los “Sueños” (1606-1623), Se trata de cinco narraciones cortas de inspiración Lucianesca donde se pasa revista a diversas costumbres, oficios y personajes populares de su época: “El Sueño del Juicio Final”, “El alguacil endemoniado” (redenominado)“El alguacil alguacilazo”), “El Sueño del Infierno” (esto es, Las zahúrdas de Plutón en su versión expurgada), “El mundo por dentro” y “El Sueño de
De la estirpe de los Sueños también destaca las llamadas "fantasías morales". Se trata del “Discurso de todos los diablos” (1631) y de “
4.4.- La poesía de Quevedo.
La poesía conceptista es poesía de contenido. La palabra está al servicio de un contenido conceptual y emocional. La poesía de Quevedo es amorosa, satírica, burlesca, metafísica, moral, religiosa, fúnebre, escatológica y hasta lo que hoy llamaríamos existencialista. Escribió poesías encomiásticas, romances, letrillas, sonetos, y jácaras. Sus temas principales son la muerte y el paso del tiempo. Idealiza y rebaja la realidad hasta sus últimas posibilidades. Su poesía, por lo tanto, se puede considerar, como «poesía límite».
Su poesía fue publicada después de morir en el 1648.
Poesía amorosa:La parte más importante de su poesía es la amorosa, donde vemos la continuación de la trayectoria petrarquista de contrarios, dualidades conceptuales y versos bimembres, sobre todo en los finales de estrofa. Cantó Quevedo a varias damas, entre ellas a Amarilis, Aminta, Doris, Filis, Flora y Jacinta. A Lisi (Lisis, Lisinda) le dedicó 65 sonetos, un madrigal y 4 idilios, compuestos a lo largo de 21 años. Supuestamente, era una dama real, doña Luisa de
Poesía severa, moralizadora: Poesía estoica, ascética, satírica, imitaciones de los satíricos latinos Persio y Juvenal. Pesimismo profundo, casi anticristiano. El ascético cristiano desdeña la vida terrenal como imperfecta de la divina espiritual, pero no la odia ni duda de ella. Al contrario, la acepta como es. Se resigna a ella. Quevedo la odia. Su pesimismo es asolador. También ha perdido fe en el género humano. Tiene muchos poemas a la muerte.
Poesía burlesca y satírica:Si Góngora eleva la realidad a lo bello y lo sublime, Quevedo la derriba, la degrada, la aplebeyisa, sobre todo el mundo renacentista mitológico y el caballeresco medieval, como vemos en la «Pavura de los condes de Carrión» y en los poemas de «Apolo y Dafne». Así como sus 25 letrillas, la más famosa siendo «Poderoso caballero es Don Dinero». Se incluyen aquí también las sátiras contra Góngora. 16 jácaras, romances para ser cantados, sobre gente del hampa, que usa lenguaje de germanía.
Poesía de carácter político:Sátiras políticas como la «Epístola censoria al Conde-Duque» («No he de callar, por más que con el dedo»). Odiaba las corridas de toros. La espístola, sin embargo, no es una censura contra Olivares sino amistoso consejo para su buen gobierno. También el famoso memorial «Católica, sacra, real Majestad», al que se atribuye la desgracia y prisión del poeta. Una de las silvas de esta composición es «Es lícito a un rey holgarse y gastar, / pero es de justicia medirse y pagar». «Al labrador triste le venden su arado, / y os labran de hierro un balcón sobrado». «Nunca tales gastos son migajas pocas, / porque se las quitan muchos de sus bocas». Tiene otro «Sobre el estado de la monarquía» («Toda España está en un tris / y a pique de dar un tras . . .»). Hay un soneto «Al mal gobierno de Felipe IV»: «Los ingleses, señor, y los persianos / han conquistado a Ormuz; las Filipinas / del holandés padecen grandes ruinas; / Lima está con las armas en las manos; / el Brasil en poder de luteranos; / temerosas las islas sus vecinas; /
Romances: Son los mejores de su época, con los de Góngora y Lope. Escribió sobre temas satíricos y burlescos, usando el habla popular y desgarrada. Los hay sobre temas mitológicos, caballerescos, históricos, pero tratados todos burlescamente. Hay unos circunstanciales y varios sobre las condiciones de las mujeres. Hay uno que empieza «Parióme adrede mi madre / ojalá no me pariera». Hay uno contra calvos: «Madres, las que tenéis hijas, / así Dios os dé ventura, / que no se las deis a calvos, / sino a gente de pelusa». El tema de la «dorada medianía» lo trata burlescamente en uno que dice: «Tardose en parirme / mi madre, pues vengo / cuando ya está el mundo / muy cascado y viejo». Hay otros demasiado obscenos, que no figuran en ninguna antología, como el que empieza: «Las columnas de cristal», donde describe la posesión sexual.
Su estilo era conciso a la hora de expresar sus ideas y sus contenidos son profundos. En sus textos, se reflejaban ideas y pensamientos contrapuestos (típico del conceptismo).
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